18 de Junho de 2008 - admin
Por: Daniel Zueras
Foto: Rubén Rodríguez

Las sequías extremas cada vez más frecuentes, son algunas de las consecuencias del cambio climático con que la Madre Tierra nos está devolviendo el maltrato al que la humanidad le ha sometido en el último siglo.
Cabe recordar que una sexta parte de la población mundial tiene dificultades en su acceso cotidiano al agua. Tres científicos abrieron fuego en la Tribuna del Agua para poner sobre la mesa algunas posibles soluciones para la sequía de cara al futuro: el australiano Roger Stone, el italiano Giuseppe Rossi, y el español Antonio Rodríguez.
Stone www.usq.edu.au/newsevents/news/cloudseed.htm investiga la creación artificial de tormentas en la región de Queensland, y aclara que “no es una respuesta al cambio climático, sino una técnica que hemos puesto en marcha en Australia”. Esta, conocida como siembra de nubes www.bom.gov.au/bmrc/basic/events/cloudseeding continúa en fase experimental, “es una investigación que sigue en pañales, no tenemos conclusiones definitivas” termina diciendo.
Rossi, profesor del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Catania www.ing.unict.it centra su enfoque en la necesidad de confrontar el problema con unas políticas serias. “Hay que actuar de forma proactiva, no reactiva como se ha venido haciendo hasta hace bien poco”. Para ello el científico italiano opina que hay que orientarse hacia un descenso de la demanda y disminución de los impactos,“algo complicado porque requiere mejorar la eficacia en hogares, administraciones, canon de agua…” Para él es importante vivir dentro de las normas de la “hidrosolidaridad” –tema ampliamente abordado en el IV Foro Mundial del Agua en México www.worldwaterforum4.org.mx- ya que el cambio climático va a atacar de forma más virulenta a los países pobres, debido a su escasa capacidad de respuesta.
Rodríguez Perea, especialista en estratigrafía www.uib.es/es afirmó que se han degradado los sistemas naturales, confiándolo todo a la tecnología, que “nos ha hecho vivir un espejismo en el siglo XX del que hemos despertado en el siglo XXI”. También apuesta por un cambio de hábitos de la sociedad, aplicando al máximo la tecnología, “evitando fugas hacia delante como la desalación o los trasvases, que sólo transfieren el problema al de la energía y el cambio climático. Es meter el problema debajo de la alfombra”.