MIKHAIL GORBACHEV: AGUA FACTOR PARA LA SEGURIDAD MUNDIAL
El Premio Nobel de la Paz hizo un recorrido por la actualidad mundial, en la cual avizora que se debe tener la valentía de dejar de gastar en armas y que es el tiempo de la acción mancomunada.
Por: Daniel Zueras
Foto: Carlos Luna
El que fuera presidente de la URSS y premio Nobel de la Paz, Mikhail Gorbachev presentó el libro “Agua para la paz. Paz para el agua”, dentro de la colección Palabras del Agua, con el pensamiento más actual en torno al tema.
“Sólo desde hace poco se ha reconocido el agua como un factor para la seguridad global. Kofi Annan (el anterior secretario general de las Naciones Unidas) ya dijo que el factor de una nueva guerra mundial sería el agua”. Por ello, “hay que hacer algo, es nuestra responsabilidad colectiva prevenir los conflictos basados en el agua”.
Green Cross Internacional, organización de la que es presidente fundador, viene trabajando desde hace quince años en la resolución de conflictos provocados por el agua, entre otras cosas.
El fuerte aumento de la población -se estima que en el año 2050 seremos 9.000 millones de personas en el planeta Tierra- traerá una mayor presión sobre el agua y los alimentos. Pero para Gorbachev, “el problema del agua no surge de la escasez, sino de la mala administración y la mala utilización. El uso despilfarrador es la fuente de esos problemas”.
Aportó como cifra que se llega a desperdiciar hasta en 60% del agua en las ciudades y el 50% en las áreas rurales.
También está convencido de que el agua tiene su precio, “pagamos por el gas, pero no por el agua que es mucho más cara. Que sea un precio accesible, pero hay que establecerlo”. Eso sí, afirmó que hay que poner coto a los desmanes empresariales: “Lo peor es que el mundo empresarial trata de privatizarlo y comienza a buscar un incremento de los beneficios. Eso es inaceptable desde el punto de vista de la justicia social”.
En su conferencia no se limitó a hablar solo de agua: “Mis continuos viajes me revelan que hay un desconcierto en el mundo. Hay cierta angustia, estamos en el umbral de algo que asusta. Vivimos preocupados por la seguridad”.
El expresidente soviético no ahorró críticas a la política de los Estados Unidos desde la caída de la URSS, y la creciente militarización que vivimos hoy en día. “No podemos cerrar los ojos y decir que no nos interesa” que suba año tras año el dinero dedicado a la compra de armamento. “Tengo la sensación que cuando surge un conflicto falla la paciencia y la primera solución que se le ocurre a la gente es coger las armas”. El dinero dedicado a esta área es “dinero necesario para enfrentar a la pobreza”, el principal caldo de cultivo para el terrorismo, “donde se recluta a la gente”.
El problema, a su juicio, es que “todo se topa siempre con la política, que no se encuentra a la altura de la rapidez con que se desarrollan los acontecimientos”. Los desafíos son “enormes”, citando la seguridad y el terrorismo y ha explicado que “no se resuelven actuando por sí solos, es una problemática común a toda la humanidad”, ha dicho aludiendo a la unilateralidad con la que actúa Estados Unidos. “La hora de la acción mancomunada ya llegó. El principio según el cual la fuerza es suficiente y la inteligencia se puede relegar, ha quedado obsoleto”.
Ante la creciente incapacidad de la política y de los políticos de resolver los grandes problemas de la humanidad, “debe haber un cambio en la mentalidad política. Hay que poner en primer plano el papel de la sociedad civil. Ya hay brotes, como la reacción de la gente contra las reuniones del G8 (el grupo de países industrializados). Este movimiento ha nacido y actúa bajo las banderas que deberían ver lo políticos: Otro mundo es posible”.
La opinión de la sociedad civil “no se puede desvalorar, hay que tener en cuenta la voz de los pueblos”. Estamos pues ante el momento de “desarrollar y potenciar” su papel, ya que “los intentos de construir el mundo bajo premisas geopolíticas está tocando a su fin, porque se han revelado inconsistentes”.
La actitud estadounidense no es la que esperaba Gorbachev cuando tuvo que dejar el poder en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. “Esperábamos una paz estable. Las decisiones estaban encaminadas a crear un mundo para terminar con la amenaza nuclear”.
El es una voz del agua:
Nació el 2 de marzo de 1931 en Privolnoye, ai de Stávropol en el seno de una familia campesina. Se unió a la Liga de Jóvenes Comunistas en 1946 y durante cuatro años trabajó como operador ayudante en una cosechadora de cereales, en la estación de máquinas y tractores. Fue Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) de 1985 hasta 1989 y presidente ejecutivo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de 1989 a 1991. Fue ganador del Premio Nobel de la Paz en 1991 y actualmente es líder de la Unión Social de Demócratas, un partido formado después de la disolución oficial del Partido Social Demócrata de Rusia en 2007.

