Comienzan conclusiones de Expo Zaragoza 2008 ORGANIZACIONES LATINOAMERICANAS PIDEN ACCIONES
Incorporar dos puntos en la Carta de Zaragoza en los que se procuren recursos económicos, técnicos y políticos para reforzar la labor de las organizaciones comunitarias prestadoras de servicios de agua y saneamiento, que benefician a 40 millones de personas en la región.
Por: Miguel Simón
Fotos: Carlos Luna
“El agua como desafío colectivo: las organizaciones comunitarias prestatarias de servicios” fue el lema que reunió un coloquio en el que los participantes quisieron abrir al gran público su experiencia y su conocimiento como gestores eficaces de agua. El seminario, fue organizado por el Consorcio Agua Clara, una alianza establecida entre CARE Internacional en América Latina y el Caribe , la Fundación AVINA, Ecología y Desarrollo y Fundes. Participaron también: Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, Instituto de Desarrollo Urbano CENCA-Perú y las Juntas Administradoras de Agua de: Junta de Saneamiento de Itaguá de Paraguay, Chirigual (Asunción, Cajamarca-Perú), ACOSAMA de El Salvador, AC Mar de Plata de El Salvador, JAPOE de Honduras.
El encuentro tuvo por objetivo fortalecer y promover experiencias innovadoras de acceso a servicios de agua y saneamiento a las poblaciones no servidas y aportar al cumplimiento de los Objetivos del Milenio, a través de los Operadores Locales de Pequeña Escala (OLPES). Además hicieron un documento el cual llamaron la Declaratoria de Zaragoza, en la cual piden –entre otras consideraciones- las siguientes (ver declaratoria completa en categoría documentos oficiales):
- Recursos financieros para que se puedan ampliar las coberturas de agua y saneamiento, en aras de cumplir con los Objetivos del Milenio.
- Asegurar por medio de instrumentos jurídicos el agua como un derecho humano fundamental y bien público.
- Promoción por medio de fuentes económicas, técnicas y políticas a las organizaciones comunitarias que están comprometidas con los servicios de agua y saneamiento, dado el papel fundamental que están jugando en estas prestaciones a favor de 40 millones de latinoamericanos.
La sesión también se aprovechó para recalcar que las organizaciones comunitarias quieren que dentro de la Carta de Zaragoza se incorporen dos puntos específicos:
• Los enfoques que favorecen la concertación entre el estado, la empresa privada y la sociedad civil, permiten una mejor gestión del sector del agua y el saneamiento y facilitan avanzar de manera rápida hacia el cumplimiento de las Metas del Milenio, en cuanto acceso y sotenibilidad de los servicios.
• Existen amplias evidencias de que las organizaciones comunitarias democráticas son proveedores eficientes de servicios de agua y saneamiento de calidad a una parte importante de la población mundial (40 millones sólo en Latinoamérica); en estas condiciones será importante que los Gobiernos y Cooperación Internacional apoyen su fortalecimiento en aspectos políticos, económicos y técnicos.
El Consorcio Agua Clara presentó el gran potencial de las OLPES como actores clave del sector hídrico y los servicios de agua en los países latinoamericanos. Dichas organizaciones comunitarias están dando un servicio de abastecimiento a unos 40 millones de personas en la región, y podrían ser una buena opción para los casi 18 millones de personas que aún carecen de ellos.
Con distintas intervenciones y con videos sobre la labor que han desarrollado la Asociación Comunal de Salud Agua y Medio Ambiente ACOSAMA en El Salvador o la Junta de San Vicente de El Jobo en Ecuador, se pudo comprobar el enorme potencial de estas iniciativas, y destacaron diferentes dimensiones tales como la gobernabilidad y la sostenibilidad administrativa, ambiental y financiera.
El mensaje por recalcar es que las OLPES ofrecen una serie de soluciones reales para resolver los problemas de agua y saneamiento, especialmente en zonas rurales y periféricas, con participación activa de las comunidades involucradas, y que en muchos casos necesitan apoyo para su fortalecimiento y sostenibilidad.
Como señaló Mirta Páez de la Junta de Saneamiento de la Ciudad de Itaguá en Paraguay: “estas organizaciones funcionan porque somos parte del sistema, porque está gestionado por ciudadanos y los propios ciudadanos somos los más interesados en que funcione bien”.
“Estamos haciendo lo que debería hacer el gobierno, Paraguay se está ahorrando millones de dólares en sueldos, y nosotros trabajamos porque nos gusta, porque queremos ver salud, pero el Gobierno está ausente”.
Al respecto Rafael Luna, de AVINA sostuvo que “los dos grandes campos de trabajo que tenemos, son por un lado fortalecer las organizaciones ya existentes, pero por otro lado tenemos que intentar que los gobiernos se impliquen más en estas iniciativas”.
Raúl Gauto, también de AVINA, señaló “que tratamos de identificar a la gente que está trabajando tan duro y que se reconozca su labor y su pasión, creemos que estas juntas de agua son la más genuina demostración democrática de América Latina, personas que deciden unirse para acabar con las dramáticas repercusiones que tiene la falta de agua”.
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