Vanessa Barahona
Es sabido que disponer de agua es un paso inicial para combatir la pobreza y promover el desarrollo. Ese preciado líquido repercute en la salud humana, la producción de alimentos, el mejoramiento del entorno ecológico y el bienestar económico y social. Sin embargo, en México hay 13 millones de personas sin acceso a agua potable y 24 millones que no cuentan con sistemas de drenaje y alcantarillado. La gran mayoría vive en comunidades dispersas y con baja población.
Un proyecto del Centro Internacional de Demostración y Capacitación en Aprovechamiento del Agua de Lluvia (Cidecalli), parte del Colegio de Postgraduados, pretende atender esa situación, a través la construcción de un prototipo de cisternas revestidas con geomenbranas de PVC (polivinilo), de alta resistencia, que, durante los temporales, almacenan agua llovida, que luego sería tratada y debidamente conducida para ser utilizada en el riego de cultivos y hasta para ingesta humana.
CISTERNAS PROTOTIPO Colpos I. Para uso doméstico. Integra los sistemas de captación, conducción, filtrado, almacenamiento, disposición y purifi cación para abastecer de agua potable a una familia de cuatro personas, con un consumo per cápita de 100 litros diarios durante la época seca, atendiendo a lo recomendado como óptimo por la OMS. El tanque de almacenaje mide 72 m3. Colpos 3. Cisterna para planta purifi cadora.
Apta para comunidades de hasta 2.500
personas. Es un sistema de bajo costo
para habilitar el agua de lluvia para consumo humano, dado que por el ciclo del
agua, es la que está en menor contacto
con contaminantes,dependiendo de la
ubicación y tipo de sistema de captación. |
“Quienes han hecho algo similar hasta el momento utilizan cisternas de ferrocemento. Nuestro análisis económico indica la conveniencia de revestir las cisternas con la geomembrana de PVC, porque se reduce el costo en más de cuatro veces”, explica el doctor Manuel Anaya, profesor investigador titular de este centro público, que además prepara a profesionales e investigadores para que brinden soluciones a los sectores agrícola, pecuario y forestal.
A su criterio, México ha prestado atención a las fuentes de agua superfi ciales, como son los ríos y lagos, y a las subterráneas, pero no al agua llovida. Cuando ésta se ha captado para consumo humano, en la mayoría de los casos no se lleva a la purifi cación, como sí lo están haciendo ellos. Y de hecho pretenden ir más allá: envasándola en botellas y bolsas de plástico de bajo costo, para atención de comunidades rurales de escasos recursos. La calidad de ese suministro cumple con los requisitos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
OTRAS EXPERIENCIAS |
También están considerando captar el agua llovida de los techos para el consumo animal y la producción agrícola en invernaderos, que representa líquido de muy buena calidad, así como la construcción de estanques para peces de ornato y comestibles, y abrevaderos para pequeñas explotaciones ganaderas.
Los alcances del Cedecalli y los servicios que puede brindar en América Latina y el Caribe se han comenzando a difundir en países como Venezuela. “Desde luego que estamos de acuerdo en que este modelo, que se está estableciendo en 22 áreas de México, se extrapole a la región. También estamos interesados en desarrollar nuevas técnicas para captar agua de lluvia y almacenarla para la producción agrícola de temporal; esto requiere apoyo fi nanciero para reforzar las actividades de investigación, demostración y capacitación”, puntualiza Manuel Anaya.

Varias comunidades de escasos recursos, en Perú, han logrado producir y
vender sus productos,
así como establecer sistemas de riego para 800 hectáreas.
Roberto Montero
Jefe del Proyecto Yachan
Soluciones PrácticasITDG
rmontero@solucionespracticas.org.pe
EN LA PARTE ALTA Y MEDIA DE LOS ANDES, en el departamento de Cajamarca, Perú, se está apostando por el desarrollo integral y sostenible de las comunidades pobres gracias a la acción de los propios pobladores y de la intervención de Soluciones Prácticas-ITDG. Este es un organismo de cooperación técnica internacional de origen británico y con 20 años de presencia en Perú, el proyecto se ejecuta en sociedad con Solidaridad Internacional, y el financiamiento de la Comisión Europea, FONDOEMPLEO de Perú y otras fuentes privadas europeas. El nombre de Yachan se deriva de las raíces de los dos centros poblados más importantes de la zona, Chanta y Yanacancha.
La problemática
La zona de trabajo está conformada
por más de 22 caseríos ubicados en los
distritos de Bambamarca y La Encañada,
en las provincias de Hualgayoc
y Cajamarca, respectivamente. Estos
caseríos se localizan entre los 2.500 a
3.800 metros de altura en la naciente
de la cuenca del Llaucano, que constituye
un colchón acuífero compuesto por
un conjunto de lagunas, lagunillas, ojos
de agua y pequeños riachuelos que discurren
y se unen hacia la parte media y
baja, los que conforman el importante
río Llaucano, cuyas aguas van a dar al
océano Atlántico a través del caudaloso
río Marañón, a su vez tributario del
Amazonas.
El periodo más lluvioso se extiende
desde octubre hasta abril, cuando se
descargan entre el 75% al 95% del total
de precipitaciones anuales.
Como en muchas zonas rurales del Perú el desmembramiento del sistema social de la hacienda en los años 70, dejó un paisaje rural fragmentado en minifundios y estrategias productivas individuales a cargo de una población con bajos niveles educativos, tecnológicos, de organización y acceso a mercados. A ello se suma la severa reforma de la economía del Perú desde 1990, con el retiro virtual del Estado de la provisión de servicios agrícolas, lo que acrecentó las debilidades de la producción y economía campesinas.
Antes del inicio del proyecto Yachan,
la situación general estaba caracterizada
por una limitada disponibilidad en
cantidad y calidad de pastos y cultivos;
una baja productividad pecuaria; escasa
generación de valor agregado de la leche;
y un bajo nivel en la capacidad de
organización y gestión de la población.
Estos problemas se reflejaban en el
mal uso del recurso hídrico con canales
antiguos que ocasionaban desperdicios
por fugas e infiltraciones y con una
gestión no organizada ni tecnificada, productores y caseríos. Agregado a ello,
cientos de otras familias no tenían acceso
a este recurso debido a la falta de
infraestructura y sistemas de riego que
canalizaran el agua desde los pequeños
ríos y afloramientos, lo que influía
fuertemente en su capacidad y calidad
de producción. Ello afectaba a cerca del
50% de la población con potencial de
uso productivo bajo riego en la zona;
fundamentalmente para la producción
de pastos para el ganado lechero.
En cuanto a los servicios básicos, el
100% no tenía acceso a la energía, más
del 50% no contaba con agua potable y
cerca del 90% carecía de acceso al servicio
de telefonía.

Promotor agropecuario Alindor Guerra Vargas practicando una
dosificación para el control de la alicuya en una oveja.
Brindando soluciones prácticas
Gracias a un amplio conocimiento
de la zona a raíz de intervenciones en
Cajamarca desde hace 15 años, Soluciones
PrácticasITDG, preparó una
propuesta de desarrollo a cinco años,
compuesta por varios elementos de
mayor impacto y alcances, en alianza
con los gobiernos locales y en estrecha
colaboración con instituciones públicas
y privadas como el distrito de riego del
Ministerio de Agricultura, el Servicio
Nacional de Sanidad Agraria (SENASA)
y empresas queseras urbanas.
Con un
equipo técnico multidisciplinario y con
enfoques de intervención participativos,
el proyecto Yachan empezó sus acciones
en abril del 2002.
El objetivo principal planteado por el
proyecto es contribuir al fortalecimiento
y generación de los medios de vida de
las mujeres y hombres campesinos de
la cuenca alta del río Llaucano. En otras
palabras, se trata de influir con cambios
significativos en los medios de vida de
la gente pobre para así disminuir la situación
de pobreza en la que viven.
Un aspecto fundamental para la sostenibilidad
del proyecto es la formación
de promotores campesinos. Ante la escasa
presencia del Estado en la extensión
agraria, el desarrollo de una propuesta
de servicios privados de asistencia técnica
de campesino a campesino que actúe
de manera permanente y apropiada a las
condiciones sociales y productivas de los
pequeños y micro productores, asegura
la sostenibilidad del proyecto.
| Se han logrado instalar 16 sistemas de riego, entre los de aspersión y los sistemas tradicionales mejorados con un alcance de aproximadamente 800 ha. |
Por último, para que los resultados logrados por el proyecto tengan un mayor alcance, Soluciones PrácticasITDG pretende informar y sensibilizar a los decisores de políticas por medio de debates y una activa participación en redes institucionales relacionadas con la temática.

Gracias a los pastos mejorados, el ganado de María Castrejón,
campesina, ha aumentado su producción lechera.
Lo logrado
A la fecha, 1.800 familias han adoptado nuevas técnicas
en ordeño, enfriamiento de leche, dosifi caciones, destete
temprano, manejo de pastos, ensilaje, uso de insumos agrícolas,
manejo de cultivos, producción en huertos familiares,
manejo de riego tecnifi cado y mejorado, crianza de animales
menores y técnicas de producción de quesos y quesillo con
buenas prácticas de manufactura y sistemas de higiene. Estos
logros se ven reforzados con la acción de 60 promotores
agrícolas, pecuarios y agroindustriales, quienes previamente
formados y capacitados por el proyecto, otorgan hoy servicios
de asistencia técnica a los campesinos en los temas
señalados, incluyendo el préstamo de insumos y semillas a
través de sus respectivas asociaciones.
En el caso de infraestructura productiva básica, se han
logrado instalar 16 sistemas de riego, entre los de aspersión
y los sistemas tradicionales mejorados con un alcance de
aproximadamente 800 ha. Gran parte de estos terrenos hoy
producen más y mejores pastos; se duplicó su rendimiento
por área. Igualmente, se ha mejorado la infraestructura de 12
queserías (agua de consumo humano, mejora de pisos y paredes
para una mejor higiene y dotación de equipos de proceso
más apropiados como tinas, mesas de acero inoxidable
y cocinas a gas).
Gracias a ello, 12 pequeñas industrias queseras a nivel
rural se levantan hoy con mejores técnicas, higiene y condiciones
de producción. La calidad de sus quesos ha hecho que
ahora no tengan problemas de colocación de sus productos
en el mercado; han conseguido precios 30% mejores que antes
y mantienen un vínculo más estable con sus compradores.
Pobladores cargando tuberías de conducción principal para la instalación
del sistema de riego El Campanario.
A su vez, alrededor de 180 proveedores de leche y micro productores excluidos de la cadena de provisión de leche a las grandes empresas, hoy ven mejorados sus ingresos, producto de su vínculo con las queserías en Cajamarca; además de recibir asistencia de los promotores agroindustriales. Por otro lado, se culminó también la instalación de seis sistemas de agua potable comunales que benefi cian a 250 familias y 225 escolares que ahora usan estos servicios en sus centros educativos. Está en proceso de culminación la instalación de dos microcentrales hidroeléctricas para proveer de electricidad a 150 familias. Pero ya se han instalado cuatro paneles solares para uso comunal, dentro de los colegios y se construyó una trocha carrozable que unirá 10 caseríos, lo que mejoró la interacción entre ellos y el acceso a mercados, benefi ciando en este caso a aproximadamente 300 productores.
El proceso de construcción de capacidades en la población se ha llevado no solo a nivel de productor individual sino también a las diferentes formas y niveles de organización, desde caserío hasta el nivel de cuenca, a una mejor organización. Se han formado 50 organizaciones en diferentes frentes: comités de riego, comités de desarrollo de caseríos, juntas de administración de servicios públicos, comisión de regantes y asociaciones de promotores. Se han elaborado planes de desarrollo al interior de cada organización y el conjunto de caseríos ha participado, por primera vez de manera exitosa, en uno de sus derechos previstos por una nueva ley, la estructuración del presupuesto participativo priorizando proyectos con respaldo presupuestal para su futuro desarrollo, el que será canalizado a través de la municipalidad distrital. Resalta la reciente conformación de la Comisión de Regantes, forma de asociación que integra a todas las organizaciones de riego de la cuenca reconocidas por la autoridad del sector y que será la base para impulsar, de una manera responsable, una gestión efi ciente del agua y su participación en el monitoreo a través de sus núcleos organizados en comités, ante cualquier riesgo de contaminación. Hoy la población, a través de sus organizaciones formadas y fortalecidas, se vincula con instituciones externas en busca de servicios y apoyo para su desarrollo das y fortalecidas, se vincula con instituciones.
EN LA PRÁCTICA, todos quieren usar los factores de producción para generar riqueza y promover el desarrollo sostenible y el bienestar. Así, al insertar un proyecto de irrigación dentro de una cuenca hidrográfi ca, dependiendo de los usos múltiples y de la competencia por el agua en esa cuenca, mayores serán los requerimientos para que se obtengan, cada vez más y con sostenibilidad, resultados por metro cúbico de agua captada. Si la captación es de agua servida, sea con desechos urbanos, industriales o de la cría animal, hay una efi ciencia “adicional” en la irrigación siendo cómplice de la revitalización del sector hídrico y de saneamiento.
Según la óptica mercantil, partiendo del punto de vista de que la sostenibilidad será preservada o mejorada, se hace evidente que la efi ciencia es una razón entre agua captada y el valor recogido, con lo que se puede agregar al valor recogido esas otras externalidades derivadas de los benefi cios de la irrigación. En ABID hay una constante integración tecnológica, socio-ambiental y mercantil, en que son fomentadas interlocuciones dirigidas a esos objetivos, involucrando empresas de equipamientos de irrigación, academias, productores, instituciones públicas y privadas y otros diversos actores. Con la necesidad de concesión del uso de agua, con evoluciones para su cobro y con implicaciones e implementaciones de los Comités de Cuencas Hidrográficas, Brasil ya evidencia áreas de conflictos por los múltiples usos del agua, lo que exige una urgente atención en cuanto a la eficiencia de utilización del sistema de irrigación. En ese agronegocio, el consumidor de los sistemas de irrigación requerirá, cada vez más, saber cómo dialogar con sus proveedores de proyectos y de equipamientos y cómo “negociar” para que la compra del sistema proporcione buenos resultados y el pago escalonado por los bienes y servicios ocurran de conformidad con lo pactado, garantizando así la calidad.

Para eso, es necesario que, después de la instalación del equipo, un técnico o una empresa de confianza haga un análisis de los parámetros del proyecto en operación y confirme que tanto los materiales como los parámetros relativos a la capacidad, a la uniformidad y a la eficiencia representen lo que se propuso en el proyecto. En vista de eso, es recomendable valorar la competencia, la tradición y la seriedad de la empresa proveedora de los equipos de irrigación y tener, como consumidor, un buen entendimiento de las terminologías sobre la eficiencia de la irrigación, utilizándolas como referencia para la interlocución con los proveedores. Al mismo tiempo, esto también sirve de referencia para que los proveedores tengan como base la utilización del amplio término “eficiencia”, que puede incluir diversas vertientes, por lo que debe ser buscado en toda su amplitud, para obtener buenos negocios.
Independientemente del área que será irrigada, el consumidor debe siempre prestar atención a lo que es fundamental, a fin de que haya eficiencia: una buena gestión y la calidad total en las distintas fases del proyecto. Así como muchas empresas que fabrican y proveen equipos de irrigación practican esos fundamentos diariamente, vale la pena estar atento a incorporar, al máximo, esos mismos fundamentos a favor de una mayor eficiencia en el planeamiento, en la implementación y en la ejecución de cada proyecto.
El término eficiencia en la irrigación debe ser entendido y analizado, considerando su relación con la propuesta del proyecto. Para el proyectista, un sistema de irrigación es 100% eficiente cuando alcanza los objetivos propuestos con base en las demandas preestablecidas en el proyecto. Eso significa que si un determinado sistema fuera proyectado para invertir una cierta cantidad de agua de más, para sacar excesos de sales afuera del volumen del suelo ocupado por el sistema radicular o proyectado para invertir apenas una fracción de agua requerida por la cultura, como ocurre en la irrigación con déficit, o el sistema es considerado eficiente, pues cumple los objetivos previstos en el proyecto. Una pérdida de eficiencia debe estar siempre relacionada con el desempeño del sistema, teniendo como base las premisas contenidas en el proyecto.
No obstante, el término eficiencia de la irrigación ha sido usado en la literatura refiriéndose a parámetros de valoración utilizados para analizar parcialmente los sistemas de irrigación, tales como eficiencia de uso del agua, uso consultivo, uniformidad de distribución del agua del sistema, fracción de agua amenazada y tratada y eficiencia de aplicación de agua, entre otros. En su trabajo sobre este asunto, Jensen, M.E. (ICID- 2002) presenta una extensa revisión de literatura y demuestra que es común el uso inadecuado de la terminología por varios autores. Buscando estandarizar las terminologías sobre este aspecto, Jensen, M.E. (2002) sugiere cambios en los términos usados hasta entonces, según se detalla a continuación: a) cambiar el término de eficiencia de irrigación a fracción de irrigación por el uso consultivo o, simplemente, coeficiente de uso consultivo de la irrigación; b) variar el término eficiencia de aplicación de agua a fracción de agua amenazada o, simplemente, fracción amenazada. Esa propuesta, sin embargo, no parece ser adecuada, pues un cambio de términos técnicos no soluciona el error conceptual asociado al término eficiencia de irrigación.
El término eficiencia de irrigación debe referirse al conjunto de parámetros relevantes del sistema de irrigación propuesto en la concepción del proyecto.Eficiencia de conducción de agua: razón entre el volumen del agua que llega al punto de distribución y el volumen derivado de la fuente. Ese término tiene importancia fundamental, cuando la conducción de agua es hecha por canales. En sistemas presurizados, las filtraciones apenas pueden interferir para reducir esa eficiencia.
Eficiencia de distribución del agua:
uniformidad de distribución de agua
por el sistema de irrigación. Ese es un
parámetro relativamente complejo, pues
depende de la calidad del proyecto y de
la manutención de los sistemas de irrigación,
el garantizar una operación adecuada.
En la irrigación por superficie, los
cuidados en la determinación de vaciado
máximo no erosivo y del vaciado reducido,
asociados a la aplicación de agua
intermitente, permiten optimizar la distribución
de agua de esos sistemas. En la
irrigación presurizada, deben tomarse
cuidados especiales en la calidad de la
distribución de los emisores y también
en relación con la limpieza del agua, para
evitar obstrucciones que perjudiquen la
distribución del agua de los sistemas.
Eficiencia de aplicación de agua:
razón
entre cantidad de agua almacenada en el
perfil de suelo ocupado por el sistema radicular,
más una fracción de separación
de sales, cuando sea necesaria, y el total
de agua aplicada en la irrigación. Ese parámetro
es, ciertamente, el más complejo,
pues es afectado por la uniformidad
de distribución de agua, redistribución
de agua en el suelo, criterio técnico de
manejo de irrigación, presencia de sales
en el suelo o en el agua de irrigación y
factores ambientales. Considerando
que, en la práctica, es imposible distribuir
agua con un 100% de uniformidad,
hay siempre necesidad de aumentar una
porción para suplir esa desigualdad, lo
que, por sí solo, contribuye para que determinadas
partes del área reciban agua
en exceso, en el intento de garantizar
la porción requerida en gran parte del
área irrigada. Por otro lado, la capacidad
del suelo de redistribuir el agua ayuda
a equilibrar considerablemente las diferencias
de porción, debido a la uniformidad
de distribución. La utilización de un
criterio técnico de manejo de irrigación
es fundamental para elevar la eficiencia
de la aplicación del agua. En ese sentido,
la utilización de instrumentos que permitan
monitorear el estatus hídrico del
suelo o de la planta y la demanda hídrica
de la atmósfera posibilitan el cálculo en
tiempo real de la porción requerida por
la irrigación y contribuyen a optimizar
la eficiencia de la aplicación de agua. Finalmente,
en áreas donde hay presencia
de sales nocivas para las plantas, se aplica
una fracción de agua para lavar y arrastrar,
parcialmente, esas sales fuera de la

La utilización de un criterio técnico de manejo de irrigación es
fundamental para elevar la eficiencia de la aplicación del agua.
zona radicular, tornando el suelo agrícola. Esa fracción de agua debe ser sumada a la cantidad almacenada en la zona radicular, para no perjudicar el cálculo de eficiencia de aplicación de agua, pues ese procedimiento es una propuesta de proyecto. Según como han sido abordados los diferentes conceptos de eficiencia de irrigación presentes en la literatura apenas tienen una finalidad didáctica, para formación de profesionales del área de irrigación. Una proposición práctica para el campo es que la “eficiencia de la irrigación” sea mantenida y usada apenas para analizar y cuantificar el desempeño del sistema en relación con las metas propuestas en el proyecto de irrigación. Invertir tiempo y recursos en la preparación de un buen proyecto, atendiendo todos los requerimientos para implantarlo bien, todas las necesidades, alternativas y recomendaciones de los aspectos operacionales y de manejo, trabajándolo lado a lado con sus proveedores, significa trabajar a favor de una mayor eficiencia de la irrigación.

El Informe sobre Desarrollo Humano del 2006, del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), apunta que la agricultura sufrirá “las peores
consecuencias” por el cambio climático, a lo que hay
que sumar la intensificación del desafío por resolver las
condiciones por obtener los escasos recursos de agua.
En algunas regiones, augura el documento, “el cambio
del régimen de lluvias y la creciente escasez de agua
reducirán los rendimientos agrícolas en un cuarto o más
para el año 2050”. Queda claro, pues, que el gran reto
al que se enfrenta la agricultura a nivel mundial, es el
de asegurarse el uso sostenible del agua.
En América Latina la superficie total que se está
regando suma alrededor de 20 millones de hectáreas.
Hay países donde la agricultura de regadío es
prácticamente inexistente y otros, como Chile y
Colombia, donde las áreas bajo riego cubren una
proporción importante del total de la superficie
cultivada.
En la región todavía existe la percepción de que la
agricultura bajo riego presenta unos niveles mínimos
de eficiencia, tanto en la conducción como en la
distribución del agua, según se puso de manifiesto
en la IV Conferencia de Directores Generales de Agua
de Iberoamérica, celebrada en la República
Dominicana en el 2004, organizada por el Instituto
Nacional de Recursos Hidráulicos de dicho país.
Para poder modernizar los sistemas de riego y, por
ende, la agricultura latinoamericana, es necesario
alcanzar la sostenibilidad financiera requerida para el
mantenimiento y la buena gestión de las
infraestructuras existentes. Las administraciones
latinoamericanas realizan varios esfuerzos
emprendidos con este fin.
Crédito agrícola en Brasil
En Brasil existen líneas de crédito agrícola
que financian la adquisición de equipamientos,
tanto para la instalación de proyectos
de irrigación, como para la modernización
de los existentes. El requisito necesario para
beneficiarse de las ayudas es que los
proyectos deben tener viabilidad económica,
señala Devanir Dos Santos, gerente
de la Superintendencia de Usos Múltiples
de la Agencia Nacional de Aguas (ANA). El
agricultor interesado debe acudir directamente
a la red bancaria y presentar su proyecto,
elaborado con apoyo técnico.
Lo que se persigue con las ayudas, explica Dos Santos, es “aumentar la eficiencia de aplicación del agua”, de manera que así se economiza el recurso hídrico y aumenta la producción agrícola por metro cúbico de agua utilizado.
Según estimaciones de la ANA, más del 90% de los proyectos de riego de Brasil se benefician de los créditos rurales, ya sean los de nuevo funcionamiento o para modernizar los ya instalados. El país cuenta con 3,7 millones de hectáreas de riego.
En la región semiárida, en el nordeste de Brasil, la mayor parte de las zonas irrigadas corresponden a fruticultura, mientras que en el sudeste y el centro oeste predomina el cultivo de granos, para lo que se utiliza la técnica de la aspersión. En el sur predomina el cultivo de arroz con irrigación por inundación.
En cuanto a las técnicas a utilizar, el representante de la ANA destaca que “con cualquier técnica es posible lograr un uso eficiente”; basta con poner cuidado en la reducción de pérdidas de agua en su captación, conducción y distribución y cuidar el mantenimiento de los equipamientos de forma preventiva. Además subraya la necesidad de utilizar “culturas adaptadas” a las regiones.
Un instrumento que destaca Dos Santos, por su buen funcionamiento, es el cobro por el uso de agua, además de que se están analizando maneras de hacer que su precio tenga valores diferenciados, “dependiendo del uso más o menos eficiente del producto, lo que no deja de ser un gran incentivo”. Para ello se deben establecer indicadores que permitan evaluar, “de forma eficiente y barata”, el consumo de agua. No obstante, cada método de riego tendrá sus propios indicadores y los usuarios que sigan buenas prácticas pagarán menos por metro cúbico de agua utilizada. Otro beneficio a añadir en este sistema sería el ahorro de energía.
Bonificaciones chilenas
Por medio de la Ley de Fomento a la Inversión
Privada en Obras de Riego y Drenaje,
los agricultores chilenos, obtienen una bonificación de hasta un 75% sobre la inversión
que efectúen en su predio. El monto
máximo al que puede acceder cada proyecto
individual es de US$380.000 y en el caso de
los comunitarios, de US$760.000.
La normativa chilena la administra la Comisión Nacional de Riego, explica su secretario ejecutivo, Nelson Pereira. Opera de acuerdo con concursos, a los cuales el agricultor presenta su proyecto técnico. El pago se hace efectivo cuando la obra está construida y sólo se bonifican las inversiones iniciales en riego, no sus costos de operación. Los proyectos deben cumplir los objetivos de la ley, aclara Pereira, los cuales consisten en aumentar la superficie de riego del país, incorporar nuevos recursos hídricos, incrementar la eficiencia de la aplicación de las aguas de riego y la seguridad del abastecimiento de aguas del sistema hídrico, donde el proyecto obtiene sus aguas.
Desde el año 2000 se están incorporando a riego tecnificado (presurizado) un promedio de 8.000 hectáreas por año y se están interviniendo, mediante proyectos comunitarios del orden de 80.000 hectáreas por año. En lo que respecta a drenaje, se están incorporando a la producción agrícola alrededor de 500 hectáreas al año, de suelos que tenían mal drenaje.
En el Estado chileno, continua Pereira, “existe un potencial de regantes de 250.000 agricultores. Entre el 2000 y el 2005 se beneficiaron de las ayudas un promedio de 850 agricultores con proyectos individuales y otros 20.000, que son parte de organizaciones de regantes y que participaron en proyectos colectivos. Se bonifican los sistemas de riego que se requieren para todo tipo de cultivos, ya sean extensivos, intensivos, industriales, etc. Chile está promoviendo la utilización de sistemas de riego presurizado, la tecnificación de los sistemas de riego tradicionales y, en el caso de los proyectos de conducción y distribución de las aguas de riego, se aboga por el mejoramiento y la construcción de obras nuevas de la infraestructura de riego, como canales o embalses, por ejemplo”.
El responsable de la Comisión Nacional de Riego se refiere a los pormenores de la construcción del Embalse El Bato, prevista para junio del 2007. El río Illapel, principal afluente del río Choapa, será el beneficiado por esta obra.
El Embalse El Bato podrá contener 25 millones de metros cúbicos de agua del Illapel. Se estima que mejorará el riego de aproximadamente 4.000 hectáreas y sus beneficiarios directos serán unos 900 pequeños agricultores, asociados a 25 canales de regadío. La inauguración total de la obra está prevista para finales del 2009.
Cooperación internacional en Bolivia
En cuanto a Bolivia, para poder acceder a
ayudas para mejorar los sistemas de riego,
los agricultores han de presentar “un perfil
del proyecto” para el que buscan financiamiento,
explica el Viceministro de Riego,
Demetrio Céspedes. Hasta la fecha, se
están desarrollando gracias a la cooperación
internacional en la mayoría de los
casos. No obstante, se está tratando de
poder contar también con un fondo estatal,
añade Céspedes.
Tras la puesta en marcha del Ministerio del Agua por parte del Gobierno de Evo Morales, se han incrementado las demandas para modernizar los sistemas de riego. Hasta la fecha son ya 230.000 las hectáreas bajo riego en el campo boliviano, cifra baja, advierte el viceministro. Pendientes de beneficiarse por el recurso hídrico quedan aún 280.000 hectáreas. Sumando ambas cifras se alcanzaría al 18% del total del área de cultivo boliviano, de manera que aún queda mucho por hacer, advierte el funcionario.
Las zonas del país donde existe mayor escasez de agua son los departamentos más pobres: Potosí, Oruro y La Paz.
Para lograr la sostenibilidad de la agricultura, en Bolivia se están conjugando los esfuerzos del Ministerio del Agua, en cuanto a infraestructuras hidrológicas y los del Ministerio de Agricultura, para orientar a los productores sobre los cultivos en que deben usar el recurso hídrico, para que haya desarrollo agrícola. Respecto a los métodos de riego, el país andino está promocionando el riego presurizado, por goteo y aspersión, además de que está preparando estudios para optimizar el recurso.
AGUA PARA SIEMPRE En las inversiones en riego confluyen diversas fuentes de financiación, tanto gobiernos y entidades paraestatales, como agencias donantes e instituciones internacionales, se señala en Financing Water for Agriculture, informe dado a conocer en el IV Foro Mundial del Agua, en México, por el grupo de trabajo del mismo nombre. En la mayoría de los casos, lo que ha llevado a los gobiernos a buscar la participación del sector privado ha sido reducir los subsidios que destinan a este capítulo. En la gran cita mundial del agua, la ONG mexicana Alternativas y Procesos de Participación Social presentó su exitoso programa Agua para Siempre, que ha sido galardonado con varios premios, entre ellos el Premio Latinoamericano y del Caribe del Agua. Agua para Siempre promueve el desarrollo regional sostenible en beneficio de los pueblos campesinos y los indígenas. Este programa busca elevar su nivel de seguridad hídrica, entre otros objetivos, centrándose en la obtención de agua y la conservación de los suelos. Raúl Hernández, director general de Alternativas y Procesos de Participación Social, considera que “el manejo del agua requiere un nuevo modelo hidroagroecológico, distinto al modelo tecnológico y financiero que proponen las instituciones que se conducen bajo la lógica neoliberal”. Hernández afirma que el programa “desde su origen ha emprendido la regeneración de cuencas para enriquecer la base de recursos naturales y simultáneamente ha promovido la organización de la población para crear capacidad de actuación organizada, a través de la formación y capacitación de sus miembros, para enriquecer su capital humano”. A ello Agua para Siempre suma la constante innovación y desarrollo sostenible, junto con el desarrollo de habilidades empresariales, para impulsar con firmeza el desarrollo de las empresas sociales que lo constituyen. El programa “ha podido contar con el apoyo de los pobladores de la cuenca, quienes invierten sus recursos (trabajo, materiales y dinero en efectivo) para atraer la inversión de la organización civil sin fines de lucro (Alternativas y Procesos de Participación Social), la cual en virtud de su finalidad puede canalizar fondos públicos de medio ambiente y desarrollo social y fondos filantrópicos de diversas fuentes”. Raúl Hernández destaca, por ejemplo, el apoyo de la Fundación Gonzalo Río Arronte, la Fundación Conrad N. Hilton y el de la Fundación Ford. Agua para Siempre promueve la combinación de diversas técnicas de regeneración ecológica, captación de agua de lluvia o del subsuelo, uso eficiente y reciclaje del agua, lo cual permite que las familias beneficiadas por el programa, disfruten de suficiente agua potable, limpia y tratada para satisfacer sus necesidades, incluido el riego. Como requiere gran mano de obra, la comunidad participa activamente, ya que el tiempo que no lo dedican a la agricultura lo ocupan en la construcción de pequeñas obras hidráulicas, con las que además se promueve la recuperación de tecnologías indígenas agroecológicas. |
En el caso de Bolivia, llama la atención la
gran penetración de la línea de microcréditos
en su agricultura, cuando en general
el sistema no ha resultado en este sector.
Como se señala en Financing Water for
Agriculture (www.financingwaterforall.org),
documento presentado en el IV Foro
Mundial del Agua, en México, el año 2006,
en Bolivia ha funcionado con gran éxito. En
esta dirección, Demetrio Céspedes destaca
los beneficios que traerá a los agricultores
bolivianos la nueva normativa de riego, que
ahora está en preparación, porque les
“entrega el derecho de uso del agua de
acuerdo con sus usos y costumbres”.
Equilibrio en México
Desde 1997 está vigente en México un
programa para restablecer el equilibrio
entre la oferta sustentable de agua
superficial y subterránea y la demanda de
agua para uso público urbano y la
agricultura, mediante la modernización y la
tecnificación. “Se lleva a cabo exclusivamente
en los 85 distritos de riego del país
en forma concertada con los usuarios”,
indican desde la Subdirección General de
Infraestructura Hidroagrícola de la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA) por medio
del portavoz de la institución, Rafael Leyva.
Esta Institución aporta un 50% de la
inversión y los beneficiados, el 50% restante.

Fotografía cortesía del Programa
Agua para Siempre. México
Desde 1997 hasta 2006, se han modernizado en México 811.372 hectáreas, en coordinación con los usuarios de riego, representados en la Asociaciones Civiles de Usuarios –a las que se les dio en concesión la infraestructura hidrológica para el riego y las Sociedades de Responsabilidad Limitada, a las cuales se les entregó la concesión de la red mayor. Hasta la fecha se han instalado sistemas de riego en alta y baja presión en 235.780 hectáreas. Al respecto, destacan los sistemas de riego en alta presión: 119.600 hectáreas con goteo, 88.600 hectáreas con aspersión y 25.400 hectáreas con microaspersión.
La cifra d